Los Pirineos: la gran cordillera de España
Los Pirineos forman la frontera natural entre España y Francia durante más de 400 kilómetros, desde el Cabo de Higuer en el Cantábrico hasta el Cabo de Creus en el Mediterráneo. Con cimas que superan los 3.400 metros, valles de una belleza extraordinaria, lagos glaciares de agua transparente, bosques milenarios y una cadena de pueblos medievales que han mantenido viva su identidad durante siglos, los Pirineos son el destino de montaña más completo de la Península Ibérica.
Los valles del Pirineo Aragonés
El Pirineo aragonés concentra algunas de las cumbres y valles más espectaculares de toda la cordillera. El Valle de Ordesa, declarado Parque Nacional y Patrimonio de la Humanidad, es una obra maestra de la geología glaciar con sus paredes verticales de 1.000 metros de altura y sus escalonadas cascadas. El Valle de Tena, con el embalse de Bubal y el Balneario de Panticosa, y el Valle de Benasás, acceso natural a la Maladetá y el Aneto, completan un tridente valioso para el amante de la montaña.
El Pirineo Catalán: de Aigüestortes al Cap de Creus
El Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, en el corazón del Pirineo lleidá, es el único Parque Nacional de Cataluña y uno de los parajes naturales más hermosos de la Península. Centenares de lagos glaciares, torrentes de aguas cristalinas y bosques de abetos y pinos negros crean un paisaje de cuento que atrae a senderistas de toda Europa. El Pirineo catalán alberga también la Cerdanya, el valle más soleado de los Pirineos, y el Alt Empordà, donde la cordillera se suaviza hasta llegar al mar.
Los pueblos del Pirineo
El Pirineo tiene una red de pueblos medievales que son parte inseparable de su paisaje cultural. Hecho, Ansó y Sos del Rey Católico en Aragón; Ainsa, con su plaza porticada; Estella y Roncesvalles en Navarra; Bégot y Rupit en Cataluña. Muchos de estos pueblos mantienen su arquitectura original de piedra, sus iglesias románicas y sus tradiciones ganaderas, convirtiendo una ruta por el Pirineo en un viaje simultáneo por la naturaleza y la historia.
El Camino de Santiago por los Pirineos
El Camino de Santiago pasa por los Pirineos en varios de sus tramos más conocidos: el Camino Francés cruza el Pirineo navarro por el Puerto de Ibanañeta, junto a Roncesvalles, en un recorrido que figura entre los más emocionantes de toda la ruta jacobea. El Camino Aragonés sube desde Jaca hasta Somport siguiendo la antigua calzada romana. Ambos itinerarios combinan el atractivo espiritual del Camino con la espectacularidad del paisaje pirenaico.
Cuándo visitar los Pirineos
Los Pirineos ofrecen experiencias distintas en cada estación. El verano es la época ideal para el senderismo de alta montaña, con las rutas de mayor altitud libres de nieve entre julio y septiembre. El otoño tie los bosques de haya y abedul de amarillos y ocres que convierten los valles en paisajes de postal. El invierno atrae a los amantes del esqui a las estaciones de Formigal, Baqueira-Beret y Candanchú. Y la primavera es la estación de los prados floridos y los díes más largos de luz dorada.
